miércoles, 9 de diciembre de 2020

Tengo

 


Tengo un gran defecto: es la esperanza.
Nacida de mi fondo, mis entrañas;
icónico silencio de un pasado,
fingiendo no existir, ya para siempre.
Tengo cien luciérnagas quebradas
Y el vuelo de mil aves en mi pecho;
un fuego congelándome los huesos; 
diez noches de dolor, desolvidadas.
Y sin embargo ese defecto: mi esperanza.
Un sueño baladí, una carnada;
Un gran agujero negro, una avalancha
de besos por morir, mi equivocada
idea de seguir buscando un hueco
que tenga tu mirada.
Y mi alma.
Tengo algunas voces que me hablan.
Y otras, simplemente callan.


viernes, 17 de agosto de 2018

Será el Apocalipsis



Cuando el ardor depure nuestra carne 
del alma que jamás se le despega 
las aguas que Caronte fiel navega 
el mundo inundarán. Cuando reencarne 

el rey de los inviernos con su amada 
Perséfone abatida, la robada 
muchacha que ascendía en primaveras, 
por siempre marchitando en las primeras 

pisadas del otoño irán sus rostros. 
Perdido eternamente entre las guerras 
del mundo sepultado que nos come 

camina aquél ejército de monstruos, 
del fondo del abismo hacia las tierras. 
El fin comenzará cuando se asome.



Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)

lunes, 6 de agosto de 2018

Soledades tan perfectas




Azules pensamientos se marchitan 
en ésta soledad desorbitada. 
La luna se durmió, desorientada; 
silencios que las noches precipitan. 

¿Y dónde está el amor? Si necesitan 
motivos: tengo el alma disecada, 
un sueño baladí, desdibujada 
la cara y la razón me la debitan. 

Las nubes que reflejan mi tristeza 
pronto me llorarán, como si nada 
pudiera detener éste angustioso 

sentido del dolor, en mi cabeza 
no existe más lugar para la ansiada 
historia del amor no doloroso.



Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)

miércoles, 1 de agosto de 2018

Lluvias




Bajo la sombra oscura de tu llanto 
se escurren las sonrisas que en las lluvias 
pasadas relucían sin penurias, 
más ahora se retuercen del espanto. 

La hiel devorará todo el encanto 
guardado en tu mirada seductora 
que bien me iluminó; pero que ahora 
desgarra en refucilos. Me amedranto. 

Abriste sin temor esta tormenta, 
sentiste el torbellino haciendo daño 
y anclaste sin temerle a la marea. 

Si causa soy, mujer, de tu hambrienta 
y fiera pesadilla, no sea extraño 
que ciego el corazón ya no me vea.



Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)

jueves, 26 de julio de 2018

Después del accidente



  Aquél grito lo sacó de su ensueño. Era de noche y los pasillos del hospital estaban vacíos. Intentó llamar a la enfermera, pero fue inútil: el hombre que murió aquella tarde, había regresado.

domingo, 22 de julio de 2018

La pianista



  Desde hace tiempo, incluso años, cada vez que me es posible, duermo escuchando Chopin. Quizás Scriabin, Mozart o Beethoven, pero prefiero Chopin. Y escribo, de vez en cuando escribo. Bien o mal, pero lo hago. Y me libera. También leo: Benedetti me habla siempre, y me habla de vos. Él lo sabe y yo lo sé. Y me da la sensación de que en el fondo, vos también sos parte de ese silencio. Porque aunque aún no seas parte de mi vida, estás ahí. Y yo estoy acá: imaginando tu voz femenina, imaginando tus dedos sobre el piano, imaginando tus ojos leyendo. Y por ahora, eso me basta. Porque como él también (o tan bien) lo dijo: "Es tan lindo saber que usted existe".

martes, 17 de julio de 2018

Si te amo, me condeno



Si he de soñarte es mía la desdicha. 
Contenta al corazón toda esperanza, 
aún más si es en tu piel donde descansa 
la idea de encontrarme con la dicha. 

Si he de soñarte es mío el desencanto 
de hallarme en un abismo en el buscarte, 
tener desilusión como estandarte 
y ahogarme el corazón en este espanto. 

Si sueño con tenerte me condeno 
a ser un desgraciado en mis visiones 
y hacer de esta ilusión un cruel veneno. 

Más siempre perderé mis corazones 
y siempre mi calor será el ajeno 
en cada renacer de mis pasiones.



Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)

viernes, 16 de septiembre de 2016

Vivir




Si de dolor se cubren tus sonrisas
o el maquillaje de hoy es de tristeza;
si la nostalgia opaca tu belleza
o se te caen las fuerzas de rodillas.

Si el corazón se torna somnoliento
o tu sangre perdió la ligereza;
si despertar mañana no interesa
o si murió el perfume de tu aliento.

No olvides que la vida es pasajera
y el viento siempre lleva los pesares
que el tiempo siempre cura y que los mares

de lágrimas se secan, la primera
razón para vivir va dentro nuestro
y solo el corazón es tu maestro.




Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)

martes, 13 de septiembre de 2016

Guerra




Empuña bien tu hierro, note asombres
si el vil contrario ataca por la espalda;
heridas sangrarán, puede que arda
en tu pecho el rencor, cuando lo nombres.

Más nunca elegirás un buen soldado
que jure su lealtad y la respete;
y sueñen sueños juntos, que concrete
el trozo que te ahueca en el costado.

Si luchas por amor serás vencido,
si luchas por la patria, irás honrado.
Mas nunca olvidarás lo que has sufrido,

y puede que jamás seas escuchado.
Tan sólo soñarás haber vencido
mas nunca lograrás haber ganado.



Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)

viernes, 9 de septiembre de 2016

Corazones yermos





Los lúgubres senderos me destierran
a un mundo solitario y más sombrío;
la estepa que incrementa con el frío
de nuestros corazones que se cierran.

Quisiste abrir caminos que pusieran
en juego tu temor y en el umbrío
terreno de mis besos, el rocío
de tu alma no dejó que éstos crecieran.

Profundo en ese valle tempestuoso
se hundió nuestra ilusión de ser amados;
quedamos sin aliento y abatidos 

de pena agonizante en el musgoso
sarcófago del alma y olvidados;
asqueados del amor que prometimos.




Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)

lunes, 5 de septiembre de 2016

Un creyente (George Loring Frost)



Al caer la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:

-Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
-Yo no -respondió el otro-. ¿Y usted?
-Yo sí -dijo el primero, y desapareció.

FIN


NOTA: George Loring Frost nació, supuestamente, en Brentford, Inglaterra, en 1887, y este cuento, supuestamente, pertenece a su libro Memorabilia (1923). Y fue incluido en la Antología de la literatura fantástica, de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo [Bogotá, Editorial Sudamericana, 1994]. 
Pero todo parece otra bella jugada borgiana: Frost no aparece en la literatura inglesa y, en cambio, tiene las mismas iniciales del nombre de Borges; los títulos que le atribuye a Frost son típicos del léxico borgiano, incluido aquel de donde dice haberlo tomado, Memorabilia. Y, finalmente, Borges no le colocó fecha de muerte a Frost, siendo tan riguroso en sus notas. Otro misterio.


viernes, 2 de septiembre de 2016

Funesto




Mordiendo con tus besos vas sin nada
que perder, pues ayer ya lo has perdido.
No existe ni razón ni un buen motivo
que alegre al corazón de madrugada.

Vacíos van tus ojos; desvelada
tu alma se acomete en el olvido
soñando alguna vez haberte ido
detrás de aquél dolor, de aquella espada.

¡Que duro que es perder lo mas amado!
y triste es despertar sin ver al lado
esa única mitad que has elegido.

No entiende el corazón, equivocado:
ya nunca volverá, ya es un pasado
sombrío, solitario y sin sentido.


Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)

jueves, 1 de septiembre de 2016

Heridas con el fuego (homenaje a Quevedo)





Corazón muere, vivamente oscuro
lloro y río, y somnoliento duermo.
Espero, voy gritando, frío, yermo
destino desgarrado, blando y duro.

Dolor esparce, plenamente ambiguo
semillas de placer somatizado,
herida pútrida, más me ha dejado
cenizas de un amor ya muy antiguo.

Y un gran calor, ya más que congelado
llenó mis cicatrices de misterios
y me ha hecho recordar lo que he soñado:

Que pienso que algún día yo te he amado
y a sangre va mi cuerpo sin criterio
alguno de sentirse lastimado.



Del libro "Ambrosía" (Editorial Imaginante 2012)

miércoles, 31 de agosto de 2016

La historia de terror más corta del mundo





El último hombre sobre la tierra estaba sentado solo en una habitación. De repente, tocan a la puerta.

"Knock" (Fredric Brown -1948)


lunes, 29 de agosto de 2016

Deja vu (cuento corto)



          Tengo la sensación de haber vivido esto. Algunas personas lo llaman deja vu, otras personas creen que se trata de recuerdos de nuestras vidas anteriores. La verdad, no lo sé. Conozco esta calle. Puedo reconocer el árbol mal podado de la casa de rejas verdes; el perro que duerme acobachado bajo la ventana del café, y la anciana que saluda desde la otra esquina. Una sensación extraña recorre mi cuerpo mientras espero en la vereda que corte el semáforo para poder cruzar, pero me distraigo al verla a ella: una muchacha de pelo rojizo que me mira sonriente desde la parada del colectivo. Es muy bonita, le devuelvo la sonrisa. Conozco esos ojos, ya los vi en alguna otra parte, pero no recuerdo donde. La lluvia empieza a mojarme. La misma lluvia de alguna otra tormenta. Me recuerda que siento frío. Me tapo con la campera por encima de la cabeza, el semáforo esta por cambiar. Me parece haber hecho ya esto. Todo es tan familiar. Vuelvo a sentir esa sensación extraña y reconozco el grito de la mujer que estaba parada atrás mío. Alguna vez lo escuché, lo sé. También reconozco ese ruido tan particular, el de las cubiertas de un auto chillando contra el asfalto. Ese olor tan familiar que invade en mi nariz. ¿Cuándo fue que lo sentí? No tengo tiempo de recordarlo, algo me golpea y siento que vuelo por el aire. El golpe duele demasiado, pero la caía es peor. Paso un rato confundido... 
          Ahora ni puedo levantarme, estoy aterrado. Siento mojada la cabeza y bajo mi cuerpo, el frío del asfalto. Un frío que alguna vez ya había sentido. Es todo tan familiar. Las caras a mi alrededor, las conozco a todas, pero no puedo hablar. Mi cuerpo se entumece y no puedo respirar. Ya viví esto. Sé lo que viene ahora: un frío desgarrador y una oscuridad inmensa. Tengo la sensación de haber vivido esto. Algunas personas lo llaman deja vu, otras personas creen que se trata de recuerdos de nuestras vidas anteriores. La verdad, no lo sé. Conozco esta calle. Puedo reconocer el árbol mal podado de la casa de rejas verdes; el perro que duerme acobachado bajo la ventana del café, y la anciana que saluda desde la otra esquina. Una sensación extraña recorre mi cuerpo mientras espero en la vereda que corte el semáforo para poder cruzar.


Autor: Jesús Trodler
De la antología "Vislumbrando horizontes Libróptica 2014"
Disponible GRATIS en: http://www.libroptica.com/VislumbrandoHorizontes.html