No quiero verte sin calma
la noche siempre fue oscura
ella, que siempre apresura
pudrir la carne sin alma.
La lúgubre voz que llama
a mis oídos, sincera
la que me lleva a la hoguera
es la voz que me proclama.
La enfermedad nunca es sana,
no es triste la primavera
(todos tenemos un karma).
Una ilusión nunca es vana
y puede ser verdadera
cuando la piel se desarma.