martes, 13 de septiembre de 2016

Guerra




Empuña bien tu hierro, note asombres
si el vil contrario ataca por la espalda;
heridas sangrarán, puede que arda
en tu pecho el rencor, cuando lo nombres.

Más nunca elegirás un buen soldado
que jure su lealtad y la respete;
y sueñen sueños juntos, que concrete
el trozo que te ahueca en el costado.

Si luchas por amor serás vencido,
si luchas por la patria, irás honrado.
Mas nunca olvidarás lo que has sufrido,

y puede que jamás seas escuchado.
Tan sólo soñarás haber vencido
mas nunca lograrás haber ganado.



Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)

viernes, 9 de septiembre de 2016

Corazones yermos





Los lúgubres senderos me destierran
a un mundo solitario y más sombrío;
la estepa que incrementa con el frío
de nuestros corazones que se cierran.

Quisiste abrir caminos que pusieran
en juego tu temor y en el umbrío
terreno de mis besos, el rocío
de tu alma no dejó que éstos crecieran.

Profundo en ese valle tempestuoso
se hundió nuestra ilusión de ser amados;
quedamos sin aliento y abatidos 

de pena agonizante en el musgoso
sarcófago del alma y olvidados;
asqueados del amor que prometimos.




Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)

lunes, 5 de septiembre de 2016

Un creyente (George Loring Frost)



Al caer la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:

-Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
-Yo no -respondió el otro-. ¿Y usted?
-Yo sí -dijo el primero, y desapareció.

FIN


NOTA: George Loring Frost nació, supuestamente, en Brentford, Inglaterra, en 1887, y este cuento, supuestamente, pertenece a su libro Memorabilia (1923). Y fue incluido en la Antología de la literatura fantástica, de Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares y Silvina Ocampo [Bogotá, Editorial Sudamericana, 1994]. 
Pero todo parece otra bella jugada borgiana: Frost no aparece en la literatura inglesa y, en cambio, tiene las mismas iniciales del nombre de Borges; los títulos que le atribuye a Frost son típicos del léxico borgiano, incluido aquel de donde dice haberlo tomado, Memorabilia. Y, finalmente, Borges no le colocó fecha de muerte a Frost, siendo tan riguroso en sus notas. Otro misterio.


viernes, 2 de septiembre de 2016

Funesto




Mordiendo con tus besos vas sin nada
que perder, pues ayer ya lo has perdido.
No existe ni razón ni un buen motivo
que alegre al corazón de madrugada.

Vacíos van tus ojos; desvelada
tu alma se acomete en el olvido
soñando alguna vez haberte ido
detrás de aquél dolor, de aquella espada.

¡Que duro que es perder lo mas amado!
y triste es despertar sin ver al lado
esa única mitad que has elegido.

No entiende el corazón, equivocado:
ya nunca volverá, ya es un pasado
sombrío, solitario y sin sentido.


Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)

jueves, 1 de septiembre de 2016

Heridas con el fuego (homenaje a Quevedo)





Corazón muere, vivamente oscuro
lloro y río, y somnoliento duermo.
Espero, voy gritando, frío, yermo
destino desgarrado, blando y duro.

Dolor esparce, plenamente ambiguo
semillas de placer somatizado,
herida pútrida, más me ha dejado
cenizas de un amor ya muy antiguo.

Y un gran calor, ya más que congelado
llenó mis cicatrices de misterios
y me ha hecho recordar lo que he soñado:

Que pienso que algún día yo te he amado
y a sangre va mi cuerpo sin criterio
alguno de sentirse lastimado.



Del libro "Ambrosía" (Editorial Imaginante 2012)

miércoles, 31 de agosto de 2016

La historia de terror más corta del mundo





El último hombre sobre la tierra estaba sentado solo en una habitación. De repente, tocan a la puerta.

"Knock" (Fredric Brown -1948)


lunes, 29 de agosto de 2016

Deja vu (cuento corto)



          Tengo la sensación de haber vivido esto. Algunas personas lo llaman deja vu, otras personas creen que se trata de recuerdos de nuestras vidas anteriores. La verdad, no lo sé. Conozco esta calle. Puedo reconocer el árbol mal podado de la casa de rejas verdes; el perro que duerme acobachado bajo la ventana del café, y la anciana que saluda desde la otra esquina. Una sensación extraña recorre mi cuerpo mientras espero en la vereda que corte el semáforo para poder cruzar, pero me distraigo al verla a ella: una muchacha de pelo rojizo que me mira sonriente desde la parada del colectivo. Es muy bonita, le devuelvo la sonrisa. Conozco esos ojos, ya los vi en alguna otra parte, pero no recuerdo donde. La lluvia empieza a mojarme. La misma lluvia de alguna otra tormenta. Me recuerda que siento frío. Me tapo con la campera por encima de la cabeza, el semáforo esta por cambiar. Me parece haber hecho ya esto. Todo es tan familiar. Vuelvo a sentir esa sensación extraña y reconozco el grito de la mujer que estaba parada atrás mío. Alguna vez lo escuché, lo sé. También reconozco ese ruido tan particular, el de las cubiertas de un auto chillando contra el asfalto. Ese olor tan familiar que invade en mi nariz. ¿Cuándo fue que lo sentí? No tengo tiempo de recordarlo, algo me golpea y siento que vuelo por el aire. El golpe duele demasiado, pero la caía es peor. Paso un rato confundido... 
          Ahora ni puedo levantarme, estoy aterrado. Siento mojada la cabeza y bajo mi cuerpo, el frío del asfalto. Un frío que alguna vez ya había sentido. Es todo tan familiar. Las caras a mi alrededor, las conozco a todas, pero no puedo hablar. Mi cuerpo se entumece y no puedo respirar. Ya viví esto. Sé lo que viene ahora: un frío desgarrador y una oscuridad inmensa. Tengo la sensación de haber vivido esto. Algunas personas lo llaman deja vu, otras personas creen que se trata de recuerdos de nuestras vidas anteriores. La verdad, no lo sé. Conozco esta calle. Puedo reconocer el árbol mal podado de la casa de rejas verdes; el perro que duerme acobachado bajo la ventana del café, y la anciana que saluda desde la otra esquina. Una sensación extraña recorre mi cuerpo mientras espero en la vereda que corte el semáforo para poder cruzar.


Autor: Jesús Trodler
De la antología "Vislumbrando horizontes Libróptica 2014"
Disponible GRATIS en: http://www.libroptica.com/VislumbrandoHorizontes.html

Medusa



El óleo de tus besos, lava inerte
que engulle hasta los fines de mis huesos
dejándome en la carne los espesos
y tétricos sabores de tenerte.

Serpientes que llevás en tu cabeza
me muerden con vigor y me desgarran
los músculos en trozos y acorralan
mi sangre con veneno. La crudeza

de toda tu figura enfurecida
me llena de terrores en el alma
y el pobre corazón no tiene calma.

Amarte fue un error, enardecida
se presta tu mirada echando el karma
en ruinas de mi vida endurecida.



Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)
Disponible en: http://www.libroptica.com/Funesto.html

miércoles, 24 de agosto de 2016

Alberto Laiseca

Escritor Argentino (1941-2016)

Los monstruos de la casa no impidieron
que crezca esa pasión por el oscuro
camino de las letras, siempre duro
y lleno de tristezas que invadieron.

Los huecos de la noche te mintieron,
amor no es otra cosa que un conjuro
amargo y peligroso; un inseguro
recuerdo de fantasmas que vinieron.

El humo en tu sonrisa y la figura
de lobo solitario de la estepa
o espectro susurrándole a los vientos

que siempre reflejaste en tu escritura,
mil huellas dejarán, y que se sepa,
tu sangre derramaste en esos cuentos.


Del libro "Funesto" (Libróptica 2014)
Disponible en: http://www.libroptica.com/Funesto.html

viernes, 5 de agosto de 2016

Cosecha



Pasa el tiempo y pasa lento
pero el fin igual se acerca
cada tanto pasa el viejo
en busca de su cosecha.

Es la noche, cual tan bella
como estrella que más brilla
y la sombra apaciguada
se apodera de la vida.

Caen las tristes melodías
con el llanto de olvidadas
sobre cruel madera fría
y él se ríe a carcajadas.

Casi nunca o casi siempre
bien sorprende su llegada,
él se adueña de mis sueños
en sombrías madrugadas.



Del libro "Versos Mustios" (Dunken 2010)
http://www.dunken.org/WEB2014/index.php?opt=2&id_titulo=10160

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Microrrelato: "En el altillo"



  Siempre quise saber que había en el altillo, pero nunca me animé. De chico tenía miedo, sobre todo porque mamá nos contaba cuentos de fantasmas y de vampiros que vivían escondidos. De grande me dijo que lo único que había eran ratas y que había perdido la llave. Cuando mamá murió, la encontré entre sus cosas íntimas y decidí entrar. Descubrí otra mentira: papá no nos había abandonado.


*Extraído de la antología de microrrelatos de terror "Microterrores" publicada por Diversidad Literaria, España. Autor: Jesús Trodler

Nuevo Libro: "Funesto" (Editorial Libróptica)



Dieu le veut

No dejes que la vida sea la muerte,
ni veas la realidad como una sombra.
La magia de reír es lo que asombra,
dejando a las tristezas a su suerte.

No aceptes emboscadas, se más fuerte
que el muro de la envidia; siempre sobra
motivo para darle a aquel que obra
en contra una sonrisa, que quererte

más que a nada ni a nadie es lo importante.
Tu vida llevarás hacia adelante
si no existe lugar para esconderte.

Alumbra como el sol a lo que mires
y huellas dejarás cuando camines
sabiendo que jamás van a vencerte.


miércoles, 1 de mayo de 2013

Necia



Una luna que ya nadie ilumina
y un sol, que no comparte el fuego.
Un río, que es sólo un río
y un poema que ya nadie leerá.
Una melodía encadenada
a la triste soledad de un contrabajo
y un hablar vacío, abandonado
como nadie, como yo.

Una verdad, dormida en el silencio,
una rosa marchita y desangrada.
Tu voz en la pared, deshabitada
y mis ganas de morir en cualquier lado.
Un verso que no encaja, entre la desilusión
y la cama vacía, rota, reventada
por este recuerdo tan odioso, tan triste
como nadie, como yo.

Una lagrima seca, desalmada
que no encuentra su dolor
porque no le duele estar sola
lo que le duele es el amor,
es tan necia... y tan culpable
como nadie, como yo.

sábado, 27 de abril de 2013

Prólogo de "Ambrosía"






En diálogo directo con el soneto del Siglo de Oro español, como así también con sus herederos, la poesía de Jesús Trodler reunida en Ambrosía, incursiona en la maravillosa forma ejercitada por los padres españoles, pero aportándole la frescura de un contenido ligado a las vivencias cotidianas. El autor tematiza lo bello de lo simple, en contraste directo y con referencias concretas al mundo grecolatino.


El amor y el tiempo serán sus ejes temáticos. Así en “A un
viejo árbol”, el yo poético se yergue empático con ese ser
natural que permanece inmóvil - aunque no inmutable- a
las inclemencias del entorno; es su alter ego, pero en él la
raíz que lo sostiene es el deseo melancólico que ha crecido
en la tierra fértil de la desdicha. Ambos viven sin otro
registro que el del paso del tiempo.


“¿Y cuántos años más irás sintiendo/ el sol en tu coraza y
aquel viento/ que viste y te desviste, sin permiso?//
De a poco ya los dos, vamos muriendo/ tan solos como
nadie, qué cruento/ser sólo un gris detalle de este piso.”


Hay cierta tensión entre la elección de sus temas, a veces
muy simples, y la forma rebuscada del soneto, como en ”A
Don Ramón de Almagro” o “Soneto a la cerveza”.

Por otra parte, el poeta maneja con habilidad la rima
cruzada y los logrados encabalgamientos...


 “Qué no hay matices ni colores, suelen/ decir que sólo existe
un infinito/ vacío que llenando como pueden,//
dibujan nuestras caras con un grito;”
“Actus Mortis II”


Trodler propone la captación del instante como un modo
de garantizar la permanencia, de hacer presente la
experiencia del amor ligado al placer y a la felicidad, licuada
por el tiempo y sus sucesivas muertes. La mujer es una
soberana indiferente, ida y reclamada, revivida por el poder
de la memoria y de la permanencia en los objetos. La mujer
es pasado de luz y presente de oscuridad. Es la justificación
misma del descenso a los infiernos.


“¡Cómo mueve el amor, te desespera!/ Te lleva a ser valiente,
a ser suicida/ y hundirte en la tortuosa madriguera.”
“Pero yo haría lo mismo”


Finalmente, habiendo apenas ingresado en el mundo
explorado por el poeta, quisiera destacar la reflexión que el
autor propone sobre la propia tarea de escritura. La clave
para entender su poesía como una unidad que busca su
realización en la proyección de un deseo. Trodler dice, y
cuando dice, suelta sus pájaros negros a volar. El que mira,
lee ese vuelo y comprende el signo oscuro que lo marca.
Pero ve también -y no es un dato menor- que ES vuelo.


“Y todas esas cosas que nos mueven/ a escribir por librarnos
de las penas;/ soñar con un lugar en donde vuelen//
las almas como pájaros; y escenas/ de sueños y de amores
que no duelen:/ es eso lo que corre por mis venas.”


Diana M. Regueira Gómez

miércoles, 3 de octubre de 2012

Princesa




Princesa, que en mis sueños te he creado,
solemne te presentas en mi vida.
Ahora, tierna eres, la que abriga
mi helado corazón que ha despertado.

Princesa, que he sabido en el pasado
no ha existido azul que a tu mordida
pudiera responder y ver vencida
la valla de tus sueños no logrados.

Princesa, ya no llores, tus sonrisas
liberaré del pecho adolorido
donde yace tu corazón dorado.

Y luego tus pesares haré trizas
para hacerte olvidar que te han herido
y amarte como nunca te han amado.



Del libro "Ambrosía" (Editorial Imaginante 2012)
http://www.editorialimaginante.com.ar/coleccion/plustiplum/index.html#